El segundo tercio en una corrida de toros bravos es el llamado tercio de banderillas y éste lance parece tener su origen en el siglo XVIII.
Éste tiene por objeto reanimar y enfadar de hecho al toro, porque éste se ha quedado muy aplomado por los puyazos del picador.
Éste tiene por objeto reanimar y enfadar de hecho al toro, porque éste se ha quedado muy aplomado por los puyazos del picador.
Las banderillas.
Son unos palos que suelen medir entre 60 y 80 cm de longitud, que se hallan adornados con papeles de colores y en una de las puntas tiene adaptado un pequeño arpón bien afilado para que penetre en el morrillo del toro con facilidad.
Se colocan en el toro a pares en número no inferior a dos ni superior a seis.
Normalmente son los peones más expertos de cada cuadrilla quienes ponen las banderillas, aunque sea más frecuente que cuando se dan cita a toreros que son hábiles con las banderillas sean ellos quienes se encarguen de ponérselas a sus toros.
Las diferentes formas de banderillear dependen en gran parte de las condiciones del toro.
Las que más se ejecutan son las siguientes:
Son unos palos que suelen medir entre 60 y 80 cm de longitud, que se hallan adornados con papeles de colores y en una de las puntas tiene adaptado un pequeño arpón bien afilado para que penetre en el morrillo del toro con facilidad.
Se colocan en el toro a pares en número no inferior a dos ni superior a seis.
Normalmente son los peones más expertos de cada cuadrilla quienes ponen las banderillas, aunque sea más frecuente que cuando se dan cita a toreros que son hábiles con las banderillas sean ellos quienes se encarguen de ponérselas a sus toros.
Las diferentes formas de banderillear dependen en gran parte de las condiciones del toro.
Las que más se ejecutan son las siguientes:
Las banderillas al cuarteo.
Es la manera más corriente de ponerle los palos al toro.
El torero se deberá de situar de frente al toro y por los terrenos de afuera deberá de llamar la atención del toro moviendo el cuerpo y los brazos.
La distancia dependerá del transcurso de la lidia. Una vez que ya está fijado el toro, el banderillero deberá de comenzar a correr a pasos muy cortos, describiendo una ligera curva hasta llegar al centro de la suerte en donde se cuadra con el toro y es cuando este mete los brazos clavándole al toro los palos en el mismo instante en que éste humilla. Y después, el banderillero debe de salir del lance con destreza. El banderillero deberá de reunir el par de banderillas antes de clavarlas y hacer la suerte de varas con mucha limpieza y gran coraje entre las dos astas del toro, asomándose al balcón.
Si el banderillero en la faena clava las banderillas, dejando fuera del peligro a uno o a los dos pitones, entonces se dice que ha colocado las banderillas a toro pasado o pitón pasado.
Es la manera más corriente de ponerle los palos al toro.
El torero se deberá de situar de frente al toro y por los terrenos de afuera deberá de llamar la atención del toro moviendo el cuerpo y los brazos.
La distancia dependerá del transcurso de la lidia. Una vez que ya está fijado el toro, el banderillero deberá de comenzar a correr a pasos muy cortos, describiendo una ligera curva hasta llegar al centro de la suerte en donde se cuadra con el toro y es cuando este mete los brazos clavándole al toro los palos en el mismo instante en que éste humilla. Y después, el banderillero debe de salir del lance con destreza. El banderillero deberá de reunir el par de banderillas antes de clavarlas y hacer la suerte de varas con mucha limpieza y gran coraje entre las dos astas del toro, asomándose al balcón.
Si el banderillero en la faena clava las banderillas, dejando fuera del peligro a uno o a los dos pitones, entonces se dice que ha colocado las banderillas a toro pasado o pitón pasado.
Banderillas a la media vuelta.
Está es una suerte de recurso.
Cuando el toro tiene la tendencia de marcharse ha las tablas, el torero se deberá poner detrás, un poco al costado, pero muy cerca del toro.
Le deberá de citar de golpe y al volverse al toro, el torero rápidamente le mete los brazos y se sale por los terrenos de adentro.
El público suele protestar con esta suerte porque el banderillero entra a clavar citando por la espalda.
Está es una suerte de recurso.
Cuando el toro tiene la tendencia de marcharse ha las tablas, el torero se deberá poner detrás, un poco al costado, pero muy cerca del toro.
Le deberá de citar de golpe y al volverse al toro, el torero rápidamente le mete los brazos y se sale por los terrenos de adentro.
El público suele protestar con esta suerte porque el banderillero entra a clavar citando por la espalda.