SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

árbol de Navidad
Foto enviada por garbiñe

La virtud loada, crece.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
La visita como el muerto, a los tres días huele mal.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El que más chifle, capador.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El que manda, no va.
La zagala y el garzón, para en uno son.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
El que manda, manda.
La voz del culo no admite remedo ni disimulo.
El que mal vive, poco vive.
La voz del asno no pasa del tejado.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
El que mal anda, mal acaba.
La viuda que se arregla, no duerme sola.
El que madruga, es sereno.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
El que madruga, Dios lo ayuda.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
El que llama a un abogado, es que ha matado o mucho ha robado.
La virtud loada, crece.