La visita como el muerto, a los tres días huele mal. Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar. La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá. La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta. La vista del hacendado, hace engordar al ganado.