Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene. Zurra que te zurra y así andará la burra.
Quien enferma para morir, ningún remedio puede servir. Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera. Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite. Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
La voz del culo no admite remedo ni disimulo. Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
La voz del asno no pasa del tejado. Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica. Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola. Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela. Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.