El tiempo es oro y el que lo pierde tonto. En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas. El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa. El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre. El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene. El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
El que toma la zorra y la desuella ha de saber más que ella. El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir. El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno. El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura. El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón. El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El que siendo servilleta llega a mantel, ¡Dios nos libre de él!. El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos. El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo. El que toma la zorra y la desuella ha de saber más que ella.
El que se mete a redentor sale crucificado. El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El que se ríe del mal del vecino el mal le viene en su camino. El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.