SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

árbol de Navidad
Foto enviada por garbiñe

En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
En cuanto fui nuera, nunca tuve buena suegra, cuando fui suegra nunca tuve buena nuera.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
En cuanto fui nuera, nunca tuve buena suegra, cuando fui suegra nunca tuve buena nuera.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.