SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera.
A quien no teme, nada le espanta.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
A quien se halló en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A quien no quiere caldo, tres tazas.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien no la teme, nada le espanta.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
A quien no habla, no le oye Dios.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien sabe guardar una peseta nunca le falta un duro.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.