A quien te da el capón, dale la pierna y el talón. A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien soledad quiere, todo le estorba. A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena. A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera. A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo. A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela. A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
A quien se halló en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda. A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come. A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos. A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda. A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien sabe guardar una peseta nunca le falta un duro. A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza. A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.