SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cada perro, con su hueso.
Cada sendero tiene su atolladero.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Cada santo tiene su candela.
Cada pardal a su espigal.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cada raposa mira por su cola.
Cada panadero blasona de sus panes.
Cada quien, sabe lo que carga su costal.
Cada quien, sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada palito tiene su humito.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cada pájaro lance su canto.
Cada quien es dueño de su miedo.
Cada oveja con su pareja.
Cada quien, con su cada cual.
Cada ollero alaba su puchero.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada mozo lancee su toro.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada moneda tiene dos caras.
Cada peso tiene su contrapeso.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.