SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada villa, su maravilla.
Cada uno muere de su vicio.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cada uno halla horma de su zapato.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno habla de la feria como le va en ella.
Cada uno tiene su modo de matar pulgas.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno tiene su alguacil.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno es dueño de su miedo.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada uno muere de su vicio.