SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

Cada villa, su maravilla.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Cada uno tiene su modo de matar pulgas.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Cada uno tiene su alguacil.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Caer para levantarse, no es caer.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.