Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo. Compañía de los dos fue la del edén y no salió nada bien.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar. Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Como no soy ningún río Tajo, lo mismo corro para arriba que para abajo. Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.