El duro del casado vale dos cincuenta. El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come, sino lo que ve comer.
El duro del casado vale dos cincuenta. El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El duro del casado vale dos cincuenta. El enjambre de Abril para mí, el de mayor para mí hermano, el de Junio para ninguno.
El duro del casado vale dos cincuenta. El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
El duro del casado vale dos cincuenta. El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo. Dar gato por liebre, no sólo en las ventas suele verse.