SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
El nombre más común en el mundo es Mohammed.
Thomas Alva Edison temía a la oscuridad.
La palabra 'cementerio' proviene del término griego koimetirion que significa: dormitorio.
En 1853 Charles Pravaz, cirujano francés, inventa la jeringa hipodérmica.
Prevenir los rumores.
La muchedumbre tiene muchas cabezas, y por eso muchos ojos para la malicia y muchas lenguas para el descrédito.
A veces corre por ella un rumor que afea la mejor reputación y si se convierte en una extendida burla acabará con el renombre.
Con frecuencia nace por algún error notorio, por ridículos defectos que son materia adecuada a las murmuraciones.
El hombre prudente debe evitar estos descréditos oponiendo sus dotes de observación a la insolencia vulgar.
Es más fácil ... (ver texto completo)
La mitad del mundo se rie de la otra mitad y ambas son necias.
Según las opiniones, o todo es bueno o todo es malo.
Lo que uno sigue el otro lo persigue.
Es un necio insufrible el que quiere regularlo todo según su criterio.
Las perfecciones no dependen de una sola opinión: los gustos son tantos como los rostros, e igualmente variados.
No hay defecto sin afecto.
No se debe desconfiar porque no agraden las cosas a algunos, pues no faltarán otros que las aprecien.
Ni enorgullezca el aplauso de éstos, pues otros lo condenarán.
La norma de la verdadera satisfacción es la aprobación de los hombres de reputación y que tienen voz y voto en esas materias.
No se vive de un solo criterio ni de una costumbre, ni de un siglo. ... (ver texto completo)
Saber valerse de los enemigos.
Hay que saber coger todas las cosas no por el filo, para que hieran, sino por la empuñadura, para que defiendan; especialmente la emulación.
Al hombre sabio le son más útiles sus enemigos que al necio sus amigos. Una malevolencia suele allanar montañas de dificultad que la benevolencia no se atrevería a pisar.
A muchos sus enemigos les fabricaron su grandeza.
Es más fiera la lisonja que el odio, pues éste señala defectos que se pueden corregir, pero aquélla ... (ver texto completo)
Realidad y apariencia.
Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen.
Son raros los que miran por dentro, y muchos lo que se contentan con lo aparente.
No basta tener razón si la cara es de malicia.
Permitirse algún desliz venial.
Un descuido suele ser a veces la mejor recomendación de las buenas cualidades. La envidia tiene su ostracismo, tanto más civil cuanto más criminal: acusa a lo muy perfecto de que peca en no pecar, y condena del todo lo que es perfecto en todo. La censura hiere, como el rayo, las más elevadas cualidades.
Ocultar la voluntad.
Las pasiones son los portillos del ánimo.
El saber más práctico consiste en disimular.
El que juega a juego descubierto tiene riesgo de perder.
Que compita la reserva del cauteloso con la observación del advertido. A la mirada de lince, un interior de tinta de calamar.
Es mejor que no se sepa la inclinación, para evitar ser conocido tanto en la oposición como en la lisonja.
Nunca apurar ni el mal ni el bien.
Un sabio redujo toda la sabiduría a la moderación en todo.
Apurar el derecho es injusticia, y la naranja que mucho se exprime amarga.
Incluso en el placer nunca se debe llegar a los extremos.
El mismo ingenio se agota si se apura y sacará sangre en lugar de leche quien esquilme como si fuera un tirano.
Conseguir y conservar la reputación.
Es el usufructo de la fama.
Cuesta mucho porque nace de las eminencias, más raras cuanto son comunes las medianías.
Una vez conseguida, se conserva con facilidad.
Obliga mucho y obra más.
Es un tipo de majestad cuando llega a ser veneración, por la sublimidad de su origen y de su ámbito.
Aunque la reputación en sí misma siempre se ha valorado.
Carácter jovial.
Con moderación es una cualidad y no un defecto.
Un grano de gracia todo lo sazona. Los mayores hombres también mueven la pieza del donaire, que atrae la gracia de todo el mundo.
Pero respetando la prudencia y guardando el decoro.
Otros hacen de una gracia el atajo para salir airosamente de un problema, pues hay cosas que se deben tomar en broma, incluso a veces las que el otro toma más en serio.
Indica apacibilidad y es embrujo de los corazones.
Capacidad inabarcable.
Es mejor que el hombre prudente evite que le midan la profundidad de su sabiduría y méritos, si quiere que todos le veneren.
Que sea conocido pero no comprendido.
Que nadie le averigüe los límites de la capacidad, para huir del peligro evidente del desengaño.
Que nunca dé lugar a que ninguno le alcance del todo.
Causa mayor veneración la opinión y la duda sobre dónde llega la capacidad de cada uno que la evidencia de ella, por grande que fuera.
Comenzar con pies de plomo.
La necedad siempre entra de rondón, pues todos los necios son audaces.
Su misma estupidez, que les impide primero advertir los inconvenientes, después les quita el sentimiento de fracaso.
Pero la Prudencia entra con gran tiento.
Sus batidores son la Observación y la Cautela; ellas van abriendo camino para pasar sin peligro.
Cualquier Acción Irreflexiva está condenada al fracaso por la Discreción, aunque a veces la salva la Suerte.
Conviene ir con cuidado donde ... (ver texto completo)
El hombre bueno está hecho de todas las perfecciones y vale por muchos.
Hace muy feliz la vida, y traslada este placer a los amigos.
La variedad con perfecci6n es entretenimiento de la vida. Es un gran arte saber disfrutar de todo lo bueno.
La naturaleza hizo del hombre, por su eminencia, un compendio de todo lo natural; que el arte lo convierta en un universo por el ejercicio y cultivo tanto del buen gusto como de la inteligencia.
Buen sentido trascendental, es decir, en todo.
Es la primera y más alta regla para obrar y hablar, más recomendable cuanto mayores y más elevadas son las ocupaciones.
Más vale un grano de buen sentido que montañas de inteligencia. Así se camina seguro, aunque no tan aplaudido.
Pero la reputación de prudente es el triunfo de la fama.
Con ella se satisface a los prudentes, cuya aprobación es la piedra de toque de los aciertos.
No estar siempre de broma.
La prudencia se conoce en la seriedad, que está más acreditada que el ingenio.
El que siempre está de burlas no es hombre de veras.
A éstos los igualamos con los mentirosos al no creerlos; a los unos por recelo de la mentira, a los otros de su burla.
Nunca se sabe cuándo hablan con juicio, lo que es tanto como no tenerlo. No hay mayor desaire que el continuo donaire.
Otros ganan fama de chistosos y pierden el crédito de prudentes.
Lo jovial debe tener su momento, ... (ver texto completo)
Obrar sólo si no hay dudas sobre la prudencia.
La sospecha de desacierto en el que actúa se convierte en evidencia para el que mira y mucho más si fuera un competidor.
Si acaloradamente se adopta, con dudas, una decisión, después, sin pasión, se condenará la necedad manifiesta.
Son peligrosas las acciones en las que duda la prudencia.
Es más seguro no realizarlas.
La prudencia no admite probabilidades.