El que de joven come perdices, de grande caga las plumas. El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece. El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura. El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El que de amigos carece es porque no los merece. El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene. El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El que da y quita, con el diablo se desquita. El que de la culebra está mordido, de la sombra se eta.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere. El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan. El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.