El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde. El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar. El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta. El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder. El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta. El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas. El que desalaba la yegua, ése la merca.
El que de joven no trotea, de viejo galopea. El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja. El que de pequeño come perdices, de viejo caga las plumas.