SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

Entrada al pueblo

La labranza no tiene acabanza.
La lengua es el castigo del cuerpo.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La leña torcida da fuego recto.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La leña cuando más seca más arde.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La leche cocida, tres veces subida.
La envidia es una mala consejera.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
La envidia es carcoma de los huesos.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
La envidia acorta la vida.
La labranza no tiene acabanza.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La envidia es una mala consejera.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
La envidia es carcoma de los huesos.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La envidia acorta la vida.