Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto. Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento. Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale. Pregúntaselo a tu padre, que tu abuelo no lo sabe.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero. Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Por un oído me entra y por otro me sale. Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Por un grano no se desgrana la mazorca. Prefiero la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás. Predico, predico, y yo soy el más borrico.