Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota. Te perdon el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra. Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba. Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió. Tantos son nacidos, tantos son queridos.