Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces. El sabio no envidia la sabiduría de otro.
Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que ya sabe.
Los que son capaces, crean; los que no son capaces, enseñan. La verdadera educación se demuestra cuando se pierde la educación.
Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida. Alguien dijo que un rey puede hacer un noble, pero no puede hacer un caballero.
El principio de la educación es predicar con el ejemplo. Una buena educación no la podemos tener todos, pero sí podemos tener buenos modales.
La educación es al hombre lo que el molde al barro: le da forma. Nuestro defecto es aprender más por la escuela que por la vida.
Juventud, divino tesoro, te vas para no volver. Ninguno hay que no pueda ser maestro de otro en algo.
Cada edad tiene sus placeres, su razón y sus costumbres. El hombre instruido lleva en sí mismo sus riquezas.
Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará. ¡Pobre discípulo el que no deja atrás a su mestro!
Cuantas más velas tiene nuestro pastel, menos aliento tenemos para apagarlas. Gracias a la instrucción hay menos analfabetos y más imbéciles.
Cada uno tiene la edad de su corazón. Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces.
Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro. Los hombres inteligentes quieren apender; los demás, enseñar.