Es un dichoso infortunio el no tener hijos. La felicidad consiste en ser libre, es decir, en no desear nada.
Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba. Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores. La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.
La fama de las mujeres se regula, como la de los médicos, por las visitas que tienen. La mano que mece la cuna rige el mundo.
Una onza de buena fama, vale más que una libra de perlas. Nunca se siente más seguro un niño que cuando sus padres se respetan.
La popularidad es la gloria en calderilla. Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.
Una celebridad es una persona que es conocida de muchas personas a las que se alegra de no conocer. Un buen padre vale por cien maestros.