Donde hay justicia no hay pobreza. Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos. Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.
El que domina su cólera domina su peor enemigo. La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.
Cuando deje de indignarme, habrá comenzado mi vejez. Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.
La cólera es una ráfaga de viento que apaga la lámpara de la inteligencia. La absolución del culpable es la condena del juez.
No acometas obra alguna con la furia de la pasión; equivale a hacerse a la mar en plena borrasca. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás.
Quien busque la injusticia no necesitará lámpara. Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos.
Por estas dos cosas no debe airarse un hombre nunca: por lo que puede remediar y por lo que no puede remediar.