Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma. La soledad es el precio de la libertad.
Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia en el porvenir. De idiotas es desplumarse las alas con el propio pico.
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones. Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor. La gente enseña para ocultar su ignorancia, lo mismo que sonríe para ocultar sus lágrimas.
Cada generación se revuelve contra sus padres y se aproxima a sus abuelos. Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las estrellas.
La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu. El alma no tendría arcoíris si los ojos no tuvieran lágrimas.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes. La lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu. Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La temeridad acompaña a la juventud, como acompaña la prudencia a la vejez. Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven. He aquí un consejo que una vez oí dar a un joven: Haz siempre lo que temas hacer.
Poseer la gloria y la juventud es demasiado para un mortal. Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia en el porvenir.