Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos. Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará.
El consejo que la presteza en la ejecución hace seguro, lo hace frecuentemente temerario la tardanza. La peor enfermedad del hombre es la curiosidad inquieta de lo que no puede conocer.
He aquí un consejo que una vez oí dar a un joven: Haz siempre lo que temas hacer. Sólo un loco celebra que cumple años.
No agradeció el que no lo mereció. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud. Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Ningún hombre digno pedirá que se le agradezca aquello que nada le cuesta. Pide prudente consejo a los dos tiempos: al antiguo, sobre lo que es mejor; al moderno, sobre lo que es más oportuno.
El consejo que la presteza en la ejecución hace seguro, lo hace frecuentemente temerario la tardanza.
La gratitud es un producto de la cultura; no es fácil hallarla entre la gente basta. Aprovechar un buen consejo requiere de más sabiduría que darlo.