Estrenamos año y la sensación que percibo es agridulce, mucho feliz año, pero siempre contestando con la coletilla de “que sigamos como estamos” y mira que en muchos casos no era para tirar cohetes, ni hablar de los salvadores de la patria, mira que nunca me han gustado los que para trepar defenestran al otro -quítate tú para ponerme yo-, las promesas electorales duran lo que un caramelo en la puerta de un colegio, a estos les ha sobrado tiempo, todas las medidas y muchas más que tienen en puerta ... (ver texto completo)