No es la primera vez que mi amigo la observa inquieta, muy nerviosa y, a veces, hasta jadeante. La perra, una Mastín, es muy selectiva a la hora de elegir macho pues sólo le apetece “alegarse” con un mastín ya muy entrado en años que, luego de cubrirla en tres ocasiones, no ha logrado dejarla preñada. Pero ella, es tal su instinto maternal, no se resigna a no poder procrear y su organismo la ha concedido un pseudoembarazo que la ha hecho comportarse como una futura madre.
El abultamiento se sus ... (ver texto completo)
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