Una de las cosas que recuerdo mucho del
pueblo era cuando ibamos a la rondilla, cinajosa, el
pozo del cura la carpintera etc a
pescar a mano, nos pasábamos todo el día de
charca en charca cogiendo peces mordiéndoles la cabeza y al bañador, luego fuego y a
comer.
Con nuestra corta edad y ya sabíamos donde estaban todas las
fuentes, las
huertas y todas las cosas del
campo que eran comestibles. En estas historias me solía acompañar el zapirón, Carlos el pajoso, los osorios, José del cojo de mínimo
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