No me digas, jajajajajaja. Que gracioso.
Yo me acuerdo del día que no lo conocí, claro ya lo relaciono con la cámara como su abuelo y aquel día con los pelos mojados y sudando, no le conocia.
Si yo vendo como Maruja desde tán lejos, me recupero en Navidad. Los viajes me atontan mucho.
Así ando yo hoy, atontá.
Los churros pesan poco, yo con tal de comérmelos calgaria con ellos no hasta La corredera, sino hasta el Cerro Cohete si hace falta.