Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Haz el bien y no mires a quien.
Hasta la belleza cansa.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Hasta en el día más claro puede llover.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
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Hasta el santo tiene su espanto.
Hasta la salud necesita descanso.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Hasta el rabo, todo es toro.
Hasta la mujer más honesta, también le gusta la fiesta.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Hasta la muerte, todo es vida.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Hasta la muerte, pie fuerte.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Hasta la gracia de Dios hace daño.