Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
Si el deudor no se muere, la deuda no se pierde.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
Si el pájaro la pica, la fruta está rica.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.