Sólo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Son mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Sólo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Sólo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Son más los días que las alegrías.
Sólo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Son cucarachas del mismo concolo.
Sólo pica la abeja a quien poco la maneja.
Son como el aceite y el vinagre.
Sólo mis chicharrones truenan.
Son cáscaras del mismo palo.
Soñar no cuesta nada.
Sólo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería.
Sólo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Sólo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Sólo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Sólo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Soltero maduro, maricón seguro.
Sólo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Sólo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Sólo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.