Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Una vez al año, y ésa con daño.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Una van de cal y otra van de arena.
Un buen día nunca se olvida.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Un buen consejo, no tiene precio.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Una tos seca, es de muerte trompeta.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Una y no más Santo Tomás.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Una vida inútil es una muerte prematura.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Una sola mano no aplaude.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Una sola araña cien moscas apaña.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.