Una casa sin hijos es
una colmena sin abejas.
La felicidad consiste en
la ignorancia de la verdad.
La paz y la armonía
constituyen la mayor
riqueza de la familia.
El mundo prefiere, sabiamente,
la felicidad a la sabiduría.
Uno se busca en la felicidad y
se encuentra en el sufrimiento.
El hombre es para la
mujer un medio;
el fin siempre es el hijo.
Hay dos maneras de conseguir la felicidad: una, hacerse el idiota; otra serlo.
El que es bueno en familia,
es también buen ciudadano.
Lo principal no es ser feliz,
sino merecerlo.
La mano que mece la cuna
rige el mundo.
La felicidad consiste
en hacer el bien.
Quien quiere a su madre
no puede ser malo.
El pato es feliz en su
sucio charco porque no
conoce el mar.
La virtud de los padres
es una gran dote.
He cometido el peor pecado
que uno puede cometer:
no he sido feliz.
Para ser dichosa basta
con tener buena salud y
mala memoria.
Es un dichoso infortunio
el no tener hijos.
La felicidad consiste en ser libre,
es decir, en no desear nada.
Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.
Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
Un buen padre vale por cien maestros.
Una familia feliz no es sino
un paraíso anticipado.
Una casa sin hijos es
una colmena sin abejas.
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores.
La paz y la armonía
constituyen la mayor
riqueza de la familia.
La presencia disminuye la fama.
El hombre es para la
mujer un medio;
el fin siempre es el hijo.