Ser libre es dejar de depender
de alguien para depender de todos.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Los que niegan la libertad
a los demás no se la merecen
ellos mismos.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
No entres donde libremente
no puedas salir.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
La libertad es el derecho
de hacer lo que no perjudique
a los demás.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.
El ambicioso es un esclavo
de lo mucho que desea;
el hombre libre es
el que nada desea.
Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las
estrellas.
La libertad es como la vida,
sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días.
La lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
La disciplina sin libertad
es tiranía; la libertad
sin disciplina es caos.
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La libertad no es nada cuando
se convierte en un privilegio.
Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma.
La soledad es el
precio de la libertad.
La libertad es incompatible
con el amor. Un amante es
siempre un esclavo.
Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de
desgracia en el porvenir.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Un cura joven hace los mejores sermones.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor.
La gente enseña para ocultar
su ignorancia,
lo mismo que sonríe para ocultar
sus lágrimas.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.