Para obtener éxito en el
mundo hay que parecer
loco y ser sabio.
Si la gente nos oyera
los pensamientos, pocos
escaparíamos de estar
encerrados por locos.
No hay genio sin un
grano de locura.
Sé loco cuando la
ocasión te lo reclame.
No ha habido hombre de genio
extraordinario sin
mezcla de locura.
Loco es el hombre que
ha perdido todo menos la razón.
Algunos libros son inmerecidamente
olvidados; ninguno es
inmerecidamente recordado.
Cuando todo el mundo está loco,
ser cuerdo es una locura.
Si el loco persistiese en
su locura se volvería sabio.
La verdadera universidad
en nuestros días consiste
en una colección de libros.
No hay loco de quien
algo no pueda aprender
el cuerdo.
El libro que no soporta
dos lecturas no merece ninguna.
Siempre hay un poco de
locura en el amor, pero
siempre hay un poco de
razón en la locura.
No hay mejor fragata que
un libro para llevarnos
a tierras lejanas.
El sabio es quien quiere
asomar su cabeza al cielo;
y el loco es quien quiere
meter el cielo en su cabeza.
Los libros tienen su orgullo:
cuando se prestan,
no regresan nunca.
La única diferencia
entre un loco y yo,
es que yo no estoy loco.
La obra clásica es un libro
que todo el mundo admira,
pero que nadie lee.
La ciencia no nos ha
enseñado aún si la locura
es o no lo más sublime
de la inteligencia.
El mundo está lleno de
libros preciosos, que nadie lee.
Sólo un loco celebra
que cumple años.
Para obtener éxito en el
mundo hay que parecer
loco y ser sabio.
Un libro, como un viaje,
comienza con inquietud
y se termina con melancolía.
No hay genio sin un
grano de locura.
Los libros son como los amigos,
no siempre es el mejor
el que más nos gusta.
No ha habido hombre de genio
extraordinario sin
mezcla de locura.
El libro que no se dirija
a la mayoría (en número
e inteligencia)
es un libro tonto.
Un buen libro es aquel que
se abre con expectativas
y se cierra con provecho.