La moral que no tiene por objeto la felicidad es una palabra vacía de sentido.
La muerte tiene una sóla cosa agradable: las viudas.
Me interesa la moral, a condición de que no haya sermones.
La perfecta igualdad no existe, sino entre los muertos.
La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
Quien le enseña al hombre a morir, le enseña a vivir.
Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Moral es lo que nos permite ser fieles a nosotros mismos.
Los cobardes mueren muchas veces, los valientes sólo una vez.
La conciencia vale
por mil testigos.
La moral descansa naturalmente en el sentimiento
El primer gran regalo
que podemos dar a otros
es un buen ejemplo.
Todos somos iguales ante el deber moral.
No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia.
La buena conciencia es la mejor almohada para dormir.
La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez.
Los proverbios son los gérmenes de la moral.
Los que están en el taller del sol, no tienen miedo a la nube.
Los moralistas son personas que se rascan allí donde a otros les pica.
Ten miedo cada vez que no digas la verdad.
El desprecio de la muerte, he ahí el principio de la fuerza moral.
La moral es la ciencia por excelencia: el arte de vivir bien y ser dichoso.
El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor
Fuerte es el peso de la propia conciencia.
La moral que no tiene por objeto la felicidad es una palabra vacía de sentido.
El valor espera; el miedo va a buscar.
Me interesa la moral, a condición de que no haya sermones.