Y no dejes que el dulce sueño se apodere de tus lánguidos ojos sin antes haber repasado lo que has hecho en el día:
¡Oh Padre! ¡De cuántos males no librarías a los hombres si tan sólo les hicieras ver a qué males obedecen!
Haz pues lo que no te dañe, y reflexiona antes de actuar.
Porque sin advertirlo los castiga la discordia, su natural y triste compañera, a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.
No seas disipado en tus gastos como hacen los que ignoran lo que es honradez, pero no por ello dejes de ser generoso:
Nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales, como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro, oprimidos por males innumerables:
No seas disipado en tus gastos como hacen los que ignoran lo que es honradez, pero no por ello dejes de ser generoso:
Nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.
Son pocos los que saben librarse de la desgracia.
No entres en asuntos que ignoras, mas aprende lo que es necesario:
Tal es la norma de una vida agradable.
Adelante ponte al trabajo, no sin antes rogar a la vida que lo conduzcas a la perfección.
Cuando oigas una mentira, sopórtalo con calma.
Por quien trasmitió a nuestro entendimiento la fuente de la perenne naturaleza.
Muchas son las voces, unas indignas, otras nobles, que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco te vuelvas para no oírlas.
Por ellas ingresarás en la divina senda de la perfección.
De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio, la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación; pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas; porque son tantas las desgracias que no caen sobre los hombres buenos.
Estas cosas hay que amar.
Estas cosas que hay que empeñarse en practicar.
Aprende a no comportarte sin razón jamás.
Esto es lo que hay que hacer.
" ¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho? ¿Qué deber he dejado de cumplir?"
Compenétrate en cumplir los preceptos, pero atiende a dominar las necesidades de tu estómago y de tu sueño, después los arranques de tus apetitos y de tu ira.
Y no dejes que el dulce sueño se apodere de tus lánguidos ojos sin antes haber repasado lo que has hecho en el día:
Estas cosas hazlas en la medida de tus fuerzas, pues lo posible se encuentra junto a lo necesario.
Haz pues lo que no te dañe, y reflexiona antes de actuar.
No guardes rencor al amigo por una falta leve.
No seas disipado en tus gastos como hacen los que ignoran lo que es honradez, pero no por ello dejes de ser generoso:
Nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.
Y de los demás, hazte amigo del que destaca en virtud.
Acostúmbrate a una vida sana sin malicia, y guárdate de lo que pueda atraer la envidia.