En los ojos del joven, arde la llama;
en los del viejo, brilla la luz.
Se es viejo cuando se tiene más
alegría por el pasado que por el futuro.
Si se juzga al amor por
sus efectos, más se parece
al odio que a la amistad.
Rochefoucauld
puri, cuida esa garganta niña.
Cada uno tiene la edad de su corazón.
Los hombres son como los vinos:
la edad agria los malos y
mejora los buenos.
La madurez del hombre es haber
recobrado la serenidad con la
que jugábamos cuando eramos niños.
En la boca del viejo todo lo
bueno fue, y todo lo malo es.
Cuantas más velas tiene nuestro pastel,
menos aliento tenemos para apagarlas.
Nada es tan peligroso como
un buen consejo acompañado
de un mal ejemplo.
Las canas no hacen más viejo al
hombre cuyo corazón no tiene edad.
La peor enfermedad del
hombre es la curiosidad
inquieta de lo que
no puede conocer.
buenas setroc. acaba de leer que quieres ir a tu tierra me alegro.
Aunque las mujeres no somos
buenas para el consejo,
algunas veces acertamos.
Cásate con un arqueólogo.
Cuanto más vieja te hagas,
más encantadora te encontrará.
Cada edad tiene sus placeres,
su razón y sus costumbres.
El consejo que la presteza
en la ejecución hace seguro,
lo hace frecuentemente
temerario la tardanza.
La peor enfermedad del
hombre es la curiosidad
inquieta de lo que
no puede conocer.
He aquí un consejo que una
vez oí dar a un joven:
Haz siempre lo
que temas hacer.
Sólo un loco celebra que cumple años.
Cuando dicen que soy demasiado
viejo para hacer una cosa procuro
hacerla enseguida.
En los ojos del joven, arde la llama;
en los del viejo, brilla la luz.
No agradeció el que no lo mereció.
Los hombres son como los vinos:
la edad agria los malos y
mejora los buenos.
El agradecimiento
envejece rápidamente.
En la boca del viejo todo lo
bueno fue, y todo lo malo es.