La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.
¡Si la juventud supiese. ¡Si la vejez pudiese...!
La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades.
Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas.
Soy hombre: nada de lo que es humano me es indiferente.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí.
El hombre es un lobo para el hombre.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
La confidencia corrompe la amistad: el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce.
El hombre, desde que nace
hasta que muere,
es una máquina de
romper juguetes.
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
El hombre es más razonador
que razonable.
La responsabilidad acrecienta el respeto que uno siente por si mismo.
Lo mismo que un río,
el hombre es cambio
y permanencia.
Ser humano significa sentirse inferior.
Un hombre nulo es algo horrible. Pero hay otra cosa peor: un hombre anulado.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades.
En los ojos del joven, arde la llama;
en los del viejo, brilla la luz.
Soy hombre: nada de lo que es humano me es indiferente.
El hombre es un lobo para el hombre.