Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce.
En la vejez no se hace más que repetirse.
La vejez nos arrebata lo que hemos heredado y nos da lo que hemos merecido.
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
Canas argumento son de edad y no de prudencia.
Se dan buenos consejos cuando la edad impide dar malos ejemplos.
La responsabilidad acrecienta el respeto que uno siente por si mismo.
Todo deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hemos llegado.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor.
Ser humano significa sentirse inferior.
Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla
enseguida.
Un hombre nulo es algo horrible. Pero hay otra cosa peor: un hombre anulado.
Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
Hoy se podría definir el progreso como la facultad de la humanidad para complicar lo sencillo.
Pocos hay viejos y dichosos.
La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades.
Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.
Soy hombre: nada de lo que es humano me es indiferente.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí.
El hombre es un lobo para el hombre.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
De todos los infortunios que afligen a la humanidad, el más amargo es que hemos de tener conciencia de mucho y control de nada.
La confidencia corrompe la amistad: el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
El hombre es la suma de sus herrores.
Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce.