Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
Donde no hay vino no hay amor.
La vejez es un tirano que prohíbe bajo pena de muerte, todos los placeres de
la juventud.
Un vaso de vino en el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra.
Triste es llegar a la edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar
a ninguna.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino?
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Un vino es la más sana e higiénica de las bebidas.
Una vejez tranquila es la recompensa de una juventud juiciosa.
El matrimonio es el resultado del amor, como el vinagre del vino.
El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez.
La vejez nos arrebata lo que hemos heredado y nos da lo que hemos merecido.
Si los amantes del vino y del amor van al infierno..., vacío debe estar el paraíso.
Canas argumento son de edad y no de prudencia.
Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino.
Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
Pocos hay viejos y dichosos.
La vejez es un tirano que prohíbe bajo pena de muerte, todos los placeres de
la juventud.
Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.
Jamás un hobre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue le impida ser lo que es o lo que será.
¡Si la juventud supiese. ¡Si la vejez pudiese...!
Triste es llegar a la edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar
a ninguna.
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Una vejez tranquila es la recompensa de una juventud juiciosa.