En llegando a San Andrés, invierno es.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Variante: En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
En la variedad está el gusto.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
En la variación consiste el gusto.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
En la tierra de los ciegos, el tuerto es el rey.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
En la tardanza está el peligro.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
En la siesta y en el juego, se conoce al caballero.
En lo ajeno, reina la desgracia.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.