La ciencia quiere prudencia y experiencia.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
La ciencia no se asimila por debajo de la axila.
La conciencia vale por cien testigos.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
La conciencia es a la vez, testigo fiscal y juez.
La ciática no se cura, con cualquier barata untura.
La compañía en la miseria hace a ésta más llevadera.
La chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.
La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
La comida reposada, y la cena paseada.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
La comida reposada y la cena paseada.
La cebolla engorda la polla.
La comida paseada y la cena reposada.
La caza y los negocios quieren porfía.
La comida entra por los ojos.
La causa no justifica el motivo.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
La codicia rompe el saco.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
La cascara lisa, cualquiera la pisa.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.