La tos seca es de la muerte trompeta.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
La tierra que me sé, por madre la he.
La vaca grande, y el caballo que ande.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
La uva no es uva, hasta que está madura.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
La unión hace la fuerza.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La unión hace fuerza.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
La última cuenta la paga el diablo.
Las verdades de Perogrullo, quien a la mano cerrada llamaba puño.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Las uvas están verdes.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.