Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Que con su pan se lo coman.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Que cada quien se rasque con sus propias uñas.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Que cada perrillo se lama su cipotillo.
Qué bien canta María después de la comida.
Que cada palo aguante su vela.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Que bailen los que están en la fiesta.
Que cada cual espante sus pulgas.
Que aproveche como si fuera leche.
Qué buenos semos, mientras comemos.
¿Qué aprovecha el candil sin mecha?.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Qué bueno era Dios para labrador.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Puta y pobre y buena mujer, no puede ser.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Puta y fea, poco putea.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.