El mes pasado lo consumí prácticamente en Barcelona, entre obligaciones laborales y familiares poco tiempo me quedó para ver (o visitar) a un matrimonio que me es muy querido. De ellos, concretamente de él, acabo de recibir -por otra red- un escrito con imágenes muy emotivo; tanto, que otra vez se me ha puesto borrosa la pantalla del ordenador. El poema lleva implícita una mala noticia: que se me muere un amigo "íntimo" que no conozco en persona, muerte que estaba anunciada desde hace años pero que ... (ver texto completo)