Nunca deja de sorprenderme tu perspicacia, Leganés. Has acertado en todo. Y ahora que ando más por el pueblo procuraré pasear asiduamente por esta plaza, que la Baja la tengo más trillada.
También te sorprenderían mis defectos, bauer, que son muchos; porque esa cualidad que me endosas, solo tiene el mérito de mi perseverancia en leer -o escuchar- con atención lo que los demás escriben, o hablan, ¿qué menos puede hacer uno si quiere a cambio respeto para lo propio?
Un abrazo,
Un abrazo,
Un abrazo,
Un abrazo,