Otra popi estaba justo en el
paseo que rodea la
iglesia. Y en el altozano siempre hubo otra.
Pero yo de lo que de verdad me acuerdo es de las pasaderas que había junto a la
casa de las Carmona. Yo que siempre he padecido vértigo, las pocas veces que las cruce lo hice aterrorizada. No me importaba dar las vueltas que fuese con tal de no subirme a aquellas
piedras. Ya ves, como si la "corriente" del regatino de
agua me fuera a arrastrar. Ja, ja, ja.