En mi afán de entretener, corto y pego una pequeña historia. El nombre del personaje y su apodo está cambiado, la fecha y el nombre del torero también: solo mi amigo Pascasio, o algún forero sesentón, puede rectificar lo que premeditadamente he tergiversado. ¡Juguemos a contar historias reales!
“FRACASAR ANTES DE VIVIR, quimera de un jabeñito.
Yo le acompañé una noche de luna llena a la dehesa, para que cumpliera con el rito clásico de torear desnudo bajo la soledad y los silencios imponentes ... (ver texto completo)
“FRACASAR ANTES DE VIVIR, quimera de un jabeñito.
Yo le acompañé una noche de luna llena a la dehesa, para que cumpliera con el rito clásico de torear desnudo bajo la soledad y los silencios imponentes ... (ver texto completo)
Al leer esa anécdota que cuentas he recordado una canción de El último de la Fila que se titula "Las Hojas que Ríen" que dice así: "Cuando el vapor del alma fiera se disipa queda el torero económico". Joder, primo, no tenía ese tipo un mandil, una camiseta ¿con un pañuelo?. Era económico de cojones, me viene también a la mente un chiste, pero es un poco fuerte para este foro.
No conocí a ese hombre (estaba por entonces en la escuela de los cagones), pero debió doler lo de la novia. Al menos eso ... (ver texto completo)
No conocí a ese hombre (estaba por entonces en la escuela de los cagones), pero debió doler lo de la novia. Al menos eso ... (ver texto completo)