Prefiero el frío, o que me saquen un diente, antes que escribir en un portátil. Unos amigos, que me quieren, sabiendo que me gusta leer y escribir en una buhardilla con poco confort, se presentaron el otro día con el famoso portátil en su afán de agradarme y facilitarme las cosas: lejos de ello, he tenido que subir mi dosis de trankimazín (de O, 25 a O, 5O), he escrito y leído bastante menos de lo acostumbrado y no he abierto el correo hasta ahora mismo. Con ello, he desconcertado a gente que me ... (ver texto completo)