Hace años, en unas vacaciones en el pueblo, me dio por recorrerme todos los establecimientos donde ponían un letrero que decía:"rincón del gourmet" (una pijada más), para encontrar los dichosos cardillos, efectivamente, allí estaban compartiendo espacio con los mejores bocados, pero llego mi vena reflexiva y la imagen que vi fue la de mi abuela pelando sin cesar la dichosa verdurita llena de espinas, que una vez limpia, cocinada y puesta en la mesa nadie mostraba ningún entusiasmo, ahora dicen que ... (ver texto completo)